Hotel “compacto”: estrategia de densificación

Continuando desde el post anterior, la reflexión en torno al grado de agrupación de usos y espacios se traduce en resultados volumétricos que se manifestarán directamente sobre el territorio al contemplar su implantación sobre el mismo.

En oposición a la “dispersión”, la estrategia de DENSIFICACIÓN proporciona ventajas en el control de flujos (de personas, mercancías, suministros, energía…), una reducción de la demanda energética debido a su compacidad formal  (por mínima envolvente) y una reducción de recursos en términos eco-nómico/eco-lógicos debido a la reducción de pérdidas de carga o energía en las longitudes de cada tramo de infraestructuras y al aumento de la inercia térmica global, es decir, al mejor aprovechamiento posible del diseño arquitectónico en su capacidad de proveer un óptimo acondicionamiento pasivo del futuro edificio.

Dentro de las posibles vías de exploración en el modelo “compacto”, y en ausencia de mayores condicionantes externos para el diseño (como es el caso del solar cercano a Antofagasta en Chile), la adaptación a la topografía con naturalidad, la correcta orientación solar para conseguir la luz deseada en cada espacio,  la manera de asomarse al paisaje con cualidades sensibles y provocativas, o la selección del sistema constructivo serán piezas clave en el discurso arquitectónico que desembarcarán en la particularidad de la solución final que ofrezca cada proyecto.

Os dejamos un modelo de este tipo de alojamientos densos, de reciente construcción: es el Hogar de Ancianos en Alcácer do Sal, obra de los magníficos arquitectos portugueses Francisco y Manuel Aires Mateus. Otra propuesta “modular” de habitaciones para estudiar con detenimiento…

AIRES MATEUS_ Hogar ancianos Alcácer do Sal - plan+alz (ELCROQUIS nº154_p124)

 

Hotel “disperso”: estrategia de diseminación

Abordar la estrategia de implantación de un conjunto de piezas más o menos numerosas implica reflexionar acerca del grado de compacidad o dispersión que es más oportuno para desarrollar una determinada vía de exploración arquitectónica.

La cuestión de la densidad está relacionada con el impacto sobre el territorio de la nueva pieza. Pero también con la mayor o menor presencia de la volumetría en el paisaje, al actuar activamente como foco/objeto o al disgregarse hasta casi desaparecer o mimetizarse con el medio físico, con un papel más “pasivo” respecto a la modificación de las condiciones pre-existentes en el lugar.

Respecto a esta segunda forma, la más “discreta” (aunque no por ello necesariamente menos “agresiva”), supone una puesta por evitar potentes volúmenes, por la excesiva exhibición del artefacto arquitectónico. Obliga, no obstante, a diseminar las piezas demasiado, dejando que el espacio, la luz y el aire (tan importante cuando estamos junto al mar) se cuele entre ellas. Esta estrategia genera episodios de interés al pasear “entre” los volúmenes, a descubrir el paisaje y el horizonte en su percepción dinámica, a jugar con las escalas entre las piezas, a orientar las vistas con cada quiebro de los recorridos que transcurren al aire libre…

Valga como ejemplo el hotel del que ya os hemos dejando alguna “perla” en post anteriores: el Hotel “Aire de Bárdenas” situado cerca de Tudela (Navarra), obra de los arquitectos E.López y M.Rivera. Una planta para estudiar con calma…

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[ Elogio al paisaje : la “cama-ventana”]

Encontrarse uno mismo en un lugar ajeno a su experiencia, imbuirse de naturaleza. Olvidar las rutinas cotidianas y sustituirlas por nuevos hábitos, inusitados pero estimulantes. Re-conocerse en el medio natural, por inhóspito que este resulte.

La arquitectura siempre nos ha mostrado la capacidad de ensalzar la belleza de un lugar, sea éste un paraje yermo o fértil, plano o escarpado, infinito o recoleto. Dejemos que la mente se escape al pasear con la vista por el horizonte…

Proyectar un Centro de Alojamiento Temporal para el reposo de turistas que abandonan la ciudad (sus urgencias, sus ruidos, sus agobios…) implica reflexionar sobre cómo el espacio puede “retener” el tiempo, hacerlo lento para disfrutar de cada instante, de la belleza de lo insignificante que a menudo pasa inadvertida en el día a día.

Una cama-ventana tan preciosa como ésta introduce al huésped en el nuevo paisaje, en la parsimonia, en el delicioso aburrimiento…

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