Re-diseñando la habitación del hotel… pero cómo?

Obligarnos a re-pensar las cosas desde el principio, no dar nada por sabido… en TUTORARQ queremos que tu idea se destile limpia y libre de cualquier huella arrastrada desde los “lugares comunes”, apostando por soluciones arriesgadas cuya verosimilitud está por demostrar. Eso es INNOVAR. Esa es nuestra apuesta!!

Un ejemplo: el concepto de habitación en el diseño de un Hotel. ¿Cómo revertir la inercia de la “fórmula mágica” (entradaropero+aseohaciaelpasillo+dormitorioconvistas)?
Sí ya sabemos cuál es la fórmula más experimentada… pero es tan poco atractiva. ¿Que quién la inventó? Es tan anónima como anodina…

Pensemos al revés: analicemos nuestras actividades cotidianas que solemos hacer como huéspedes cuando hemos tenido la ocasión de alojarnos en un Hotel; y, desde ahí, reorganicemos las secuencias, démosle nuevas jerarquías espaciales, pensemos en las posibilidades de simultaneidad o no y la forma en que un acto se enlaza con el siguiente… Analizando este grupo de hechos, la VIDA en sí, sin más, el arquitecto solo puede hacer de  canalizador o potenciador del disfrute de cada experiencia, pasando de ser rutinaria (ducharse, leer, esperar…) a un grado más elevado de vivencia emocional. Te atreves?

Valga este sencillo ejemplo de comparativa entre el modelo tradicional de habitación de hotel con otro alternativo que, ocupando el mismo espacio en extensión, reconfigura “sus tripas” dentro de una misma envolvente.

(Diagrama de los autores del “Hotel Aire de Bárdenas”: ver post anterior)Imagen

Hotel “disperso”: estrategia de diseminación

Abordar la estrategia de implantación de un conjunto de piezas más o menos numerosas implica reflexionar acerca del grado de compacidad o dispersión que es más oportuno para desarrollar una determinada vía de exploración arquitectónica.

La cuestión de la densidad está relacionada con el impacto sobre el territorio de la nueva pieza. Pero también con la mayor o menor presencia de la volumetría en el paisaje, al actuar activamente como foco/objeto o al disgregarse hasta casi desaparecer o mimetizarse con el medio físico, con un papel más “pasivo” respecto a la modificación de las condiciones pre-existentes en el lugar.

Respecto a esta segunda forma, la más “discreta” (aunque no por ello necesariamente menos “agresiva”), supone una puesta por evitar potentes volúmenes, por la excesiva exhibición del artefacto arquitectónico. Obliga, no obstante, a diseminar las piezas demasiado, dejando que el espacio, la luz y el aire (tan importante cuando estamos junto al mar) se cuele entre ellas. Esta estrategia genera episodios de interés al pasear “entre” los volúmenes, a descubrir el paisaje y el horizonte en su percepción dinámica, a jugar con las escalas entre las piezas, a orientar las vistas con cada quiebro de los recorridos que transcurren al aire libre…

Valga como ejemplo el hotel del que ya os hemos dejando alguna “perla” en post anteriores: el Hotel “Aire de Bárdenas” situado cerca de Tudela (Navarra), obra de los arquitectos E.López y M.Rivera. Una planta para estudiar con calma…

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