Mirar al infinito…

La contemplación del paisaje, en su inmensidad, genera episodios de gran belleza, a menudo rozando “lo sublime” que dirían los “románticos” incluso hoy. La belleza del Monte Parnaso para los peregrinos de Delfos en la Antigua Grecia, o simplemente la furia del Océano Atlántico batiendo sus olas en Finisterre (el lugar donde se acaba la tierra firme, desde los celtas).

Esto lo supo expresar maravillosamente César Portela, autor de un pequeño cementerio en una de las laderas vírgenes de la breve península que conduce hasta el faro de Fisterra. Todo un centro de alojamiento en plena naturaleza, con magníficas vistas para sus eternos moradores, y también para los familiares y peregrinos que allí acuden (o acudimos) de vez en cuando…

cementerio Fisterra C.Portela

Anuncios