[ Elogio al paisaje : la “cama-ventana”]

Encontrarse uno mismo en un lugar ajeno a su experiencia, imbuirse de naturaleza. Olvidar las rutinas cotidianas y sustituirlas por nuevos hábitos, inusitados pero estimulantes. Re-conocerse en el medio natural, por inhóspito que este resulte.

La arquitectura siempre nos ha mostrado la capacidad de ensalzar la belleza de un lugar, sea éste un paraje yermo o fértil, plano o escarpado, infinito o recoleto. Dejemos que la mente se escape al pasear con la vista por el horizonte…

Proyectar un Centro de Alojamiento Temporal para el reposo de turistas que abandonan la ciudad (sus urgencias, sus ruidos, sus agobios…) implica reflexionar sobre cómo el espacio puede “retener” el tiempo, hacerlo lento para disfrutar de cada instante, de la belleza de lo insignificante que a menudo pasa inadvertida en el día a día.

Una cama-ventana tan preciosa como ésta introduce al huésped en el nuevo paisaje, en la parsimonia, en el delicioso aburrimiento…

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